Elena Arias

18 diciembre 2019

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Alicante, una ciudad para el siglo XXI

 

Alicante es un diálogo continuo entre lo antiguo y lo moderno. Es así porque existe un enorme compromiso por parte de sus habitantes en cuidar su patrimonio cultural material e inmaterial, que, a través de sus monumentos, sus edificios, sus fiestas y tradiciones llena sus calles de vida y de color, y genera una identidad atractiva que la convierte en un potencial turístico único. Pero a su vez, responde a las necesidades que toda ciudad del siglo XXI, dinámica y polivalente, exige: amor por la cultura, vida deportiva, compromiso medioambiental, apertura al exterior, etc.

 

El primero de estos pilares, el cultural, tiene como uno de sus principales protagonistas a la Universidad de Alicante (UA). Con más de 25.000 matriculados cada año en un amplio abanico de titulaciones, son un elemento generador de un sinfín de servicios y actividades innovadoras. Además, gran parte de estos estudiantes, nacionales e internacionales, residen cada año en la ciudad, desplegando sus energías y dejando su impronta sobre esta.

 

Pero la ciudad también es música gracias a sus múltiples locales y salas de concierto que apuestan por la música en vivo, así como por festivales anuales tan destacados como el Spring Festival o el Festival de Jazz de Alicante (FIJAZZ); es cine, pues el séptimo arte tiene acogida en numerosas salas de proyección y en su filmoteca, y, sobre todo, fortalece vínculos con las futuras promesas que se dan cita en el Festival de Cine de Alicante; es teatro y artes escénicas, a través del emblemático Teatro Principal de Alicante, e incluso, literatura, con un elenco de librerías independientes y cafeterías cultural que llenan los rincones de la ciudad.

A todo lo anterior, se une larga oferta museística y de galerías de arte en constante actividad, que trabajan por ofrecernos una agenda completa y variada, con instituciones tan destacadas como el Museo de Arte Contemporáneo (MACA), el Museo de Bellas Artes de Alicante (MUBAG) o el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ).

 

No podemos pasar por alto la riqueza gastronómica alicantina, de la que destacan sus productos de mar, pescados y mariscos, la enorme variedad de frutas y verduras de su huerta, o su enorme variedad de arroces.

 

El deporte es otro elemento crucial en la vida de la ciudad, sustentada en un amplio número de pistas de atletismo, complejos de piscinas, polideportivos, campos de fútbol, instalaciones para la práctica de deportes acuáticos, o, simplemente, de zonas verdes que se convierten en puntos de reunión para toda clase de deportistas. A todo ello se suma un completo calendario de eventos, como la Media Maratón Aguas de Alicante o las llevadas a cabo por el Real Club de Regatas de Alicante.

 

Y todos estos elementos se cierran con un fuerte compromiso medioambiental, patente en las diversas medidas impulsadas por los diversos actores públicos que trabajan en la ciudad. Elementos tan fundamentales como la calidad del aire, el aprovechamiento del agua o invertir esfuerzos en reducir los niveles de ruido. Se suma, a todo ello, un compromiso por dotar a sus ciudades de un sistema de transporte público amplio y variado, así como por invertir recursos en una movilidad sostenible.

 

En conclusión, Alicante se ha convertido, gracias a todo este conjunto, en un destino turístico de gran importancia, tanto nacional como internacional. Una ciudad clave dentro del mapa europeo que ha sido designada por la Unión Europea para albergar la sede de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) y cuyo aeropuerto, El Altet, ofrece gran facilidad de conexiones con diversos puntos del continente.

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